Empieza

“Voy a esperar a que esté todo perfecto para empezar.” “El mes que viene que tendré más tiempo empiezo seguro.” “Cuando los niños sean más grandes empiezo.” “Sí o sí, cuando aparezca un unicornio encima de un campanario, empiezo.” ¿Te suenan? ¡Cuántas veces hemos dicho algo así! Excusas, excusas, y más excusas. Si quieres algo, ¡EMPIEZA! 

Deja de postergar: el momento perfecto no existe.

Piensa cuántas veces has dicho: “cuando adelgace haré esto que tanto me apetece”. O “tengo que perder unos kilos más para apuntarme a tal cosa”. Seguramente muchas más de las que ahora recuerdas. Porque a todos nos pasa que esperamos, esperamos y esperamos: el momento perfecto, la persona correcta, el trabajo ideal…

atreverse
saltar

Al final, de tanto esperar, se nos va la vida y, cuando vemos que no logramos nada, nos hacemos las víctimas: “pobre de mí, toda la vida queriendo hacer tal cosa y nunca pude”. Y no es verdad, la realidad es que nunca quisiste. Buscaste la excusa perfecta en tu mente que justificase el no hacerlo, el no arriesgarte.

Por eso te pido que dejes de postergar, de retrasar la búsqueda de eso que quieres. Grábate esto a fuego: EL MOMENTO PERFECTO, NO EXISTE. Y mientras estés esperándolo, estás perdiendo el tiempo y convenciéndote de tus propias excusas. Nadie te obliga a luchar por lo que quieres alcanzar, pero no te engañes ni engañes a los demás.

¿Quieres algo? Uno es más que cero.

El principal culpable de la postergación es el perfeccionismo: queremos que todo salga perfecto, si no, no nos vale. Craso error, conseguidora. La perfección llega con la maestría. Hay que practicar fallar una y mil veces para llegar a la perfección.

No quieras empezar a correr y hacer una maratón enseguida. Eso no va así. Va todo lo rápido como tú te lo trabajes, pero el primer día que salgas a correr, ten por seguro que estarás muy muy alejado de esa distancia. Lo importante es que, si quieres correr una maratón algún día, EMPIECES ya a correr.

Deja de mentirte, el momento perfecto no existe, nunca llegará. Si quieres algo, empieza por lo que tengas a tu alcance. Como dice el título, “uno es más que cero”. Cualquier pequeño paso te acerca al objetivo. Quedarte donde estás, lamentándote, te deja en el mismo sitio, con suerte.

Más vale éxito imperfecto que fracaso perfecto.

De tanto buscar la perfección, no hacemos nada. Nos quedamos inmóviles esperando a que esa ocasión, persona o lugar perfecto aparezca y con ello nuestra aparición estelar. 

Lo que no tenemos en cuenta es que si no empezamos, cuando llegase esa hipotética situación perfecta, nosotras no estaremos todo lo preparadas que necesita esa situación. Porque el fallar en el camino te hace crecer y estar preparada para cuando se presente el momento “oportuno”.

practicar
correr

No es sólo hacer por hacer, es practicar y practicar. Para hacernos expertas y maestras de aquello que queremos. 

El éxito más imperfecto superará con creces al fracaso más perfecto que pueda haber. Porque caminar con dudas y limitaciones te da unas tablas que la perfección nunca te dará. Porque la perfección son pasos grandes pero muy muy lentos. La imperfección son pasitos pequeños pero rápidos. Esa constancia y determinación con pasitos llenos de miedos pero que no tienen intención de pararse, te enseña lecciones que la perfección desconoce.

Por último, conseguidora, pregúntate ¿por qué no me quiero atrever? ¿A qué tengo miedo? ¿Qué gano si no hago nada?